1. El idioma es una gran barrera: A pesar del inglés como idioma internacional, el tratar en un idioma distinto del chino abre la puerta a todo tipo de confusiones, malentendidos y riesgos, como que el proveedor no se toma en serio las peticiones y se crea una distancia entre ambas empresas.
  2. Las comunicaciones escritas cuidado !!: Es más efectivo la conversación cara a cara .Los emails no se leen a conciencia, sino sólo por encima, si hay dudas no preguntan ni se busca una aclaración.

  3. No dejes nada a la interpretación: el proveedor chino escogerá la vía más cómoda o la que entraña menor riesgo para él, sin consultar. Lo mejor es siempre confirmar que se ha llegado a un acuerdo sobre todos y cada uno de los puntos.
  4. No news bad news. Cuando no hay noticias, suele ser una mala noticia. Seguirles de cerca.
  5. Si eres un cliente pequeño te tendrán poca atención.
  6. Nunca dicen “no” por respuesta pero, en vez de la negativa siempre buscarán una explicación o justificación.
  7. La falta de preguntas y de empuje por su parte es indicativo de la falta de interés en el negocio, que da lugar a confusiones, riesgos… situaciones a intentar evitar.
  8. A pesar de internet, hay que visitar la fábrica si o si; hay que ver los procesos de producción, conocerse en persona y mostrar el interés a la otra parte y fomentar un vínculo con los proveedores chinos.

Ojo, aún y todo, pensar siempre que lo barato siempre sale caro, por lo que es imprescindible evaluar todos los costes ( tangibles e intangibles) si queremos una relación con un proveedor chino. Y ... evidentemente, no todos estos puntos siempre se cumplen : Afortunadamente.

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